
El padre de familia Samuel Huanca, representante de la junta escolar del colegio Bolivia 2, informó que los padres se encuentran movilizados pese al estado de excepción. La razón: la urgente necesidad de contar con infraestructura adecuada para los estudiantes.
Hace más de un año, la alcaldía municipal demolió el antiguo edificio del colegio. Sin embargo, hasta hoy no se ha iniciado la construcción de la nueva infraestructura.
El proyecto, que en 2025 tenía un costo de 8.5 millones de bolivianos, ahora asciende a 11.5 millones por el incremento de materiales y del costo de vida.
La comunidad educativa denuncia que la burocracia administrativa ha frenado el avance. El convenio firmado en junio de 2025 establecía un plazo de 420 días calendario para concluir la obra, pero el inicio de trabajos recién estaría previsto para noviembre de este año.
La situación afecta directamente a más de 1.200 estudiantes:
700 de primaria: tuvieron que trasladarse a otra unidad educativa, lo que encarece el transporte.
500 de secundaria: algunos cursos pasan clases en bibliotecas y espacios improvisados.
Los padres de familia piden a las autoridades departamentales y nacionales que atiendan el clamor de la comunidad escolar y aceleren el inicio de las obras.
“Estamos en las calles porque nuestros hijos no tienen ambientes para estudiar”, expresó Huanca.
