sábado, marzo 7

Cholets y Transformers, la punta de lanza para El Alto turístico

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“El 90% de esta estructura fue creada para el turista”, afirma Víctor Choque Flores con una mirada que mezcla la nostalgia del esfuerzo y el orgullo por el éxito logrado hasta hoy. El vecino alteño es el propietario del Crucero de los Andes, un edificio vistoso y atractivo, situado a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, en la avenida Adrián Castillo de El Alto. Sobre el último piso del inmueble se yergue una construcción en la forma de una embarcación.

Y tiene razón. Cada día, el proyecto de la familia Choque es visitado por turistas extranjeros y nacionales. Porque El Crucero de los Andes es un mundo por dentro. Hay réplicas de monolitos, una Puerta del Sol y piezas arqueológicas en resina y fibra de vidrio, sofás con forma de barcas de totora. Los detalles están en la pared, el techo y en cada rincón.

¿Quién lo habría imaginado? El Alto, históricamente vista como una ciudad “pobre”, marcada por el comercio informal, hoy toma impulso para el turismo internacional gracias a la visión de los alteños, que han apostado por construir edificios únicos que son llamativos por fuera y por dentro.

El turismo es una realidad económica que genera ingresos para los dueños de los ya famosos cholets y las “edificaciones personalizadas”. El Alto era una una zona de paso rumbo al aeropuerto o a las provincias, hoy es parada para los turistas que buscan conocer esta propuesta, impulsada por el alteño que no es conformista. Por eso El Alto se distingue que estas edificaciones, en cuya fachada están figuras gigantes que parecen haber saltado de una pantalla de cine.

El arquitecto Iván Ferrer Miranda explica esta realidad. “Es la cultura del alteño: busca ser mejor que otros, ser único en la zona o en la ciudad. ‘Yo quiero ser el mejor’, vienen con esa idea clara a la oficina”, relata. Por eso, para el alteño, su casa se convierte en símbolo de poder. URGENTE.BO


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