
Con apenas 30 años, Sail Guerrero Vega se ha convertido en un rostro emergente de la política tarijeña. Su historia no se construye desde los escritorios, sino desde la tierra fértil de Tolomosita Centro, donde aprendió el valor del esfuerzo diario y la fuerza de la comunidad. Hoy, como candidato a asambleísta departamental por la Alianza Patria, representa a una generación que busca renovar la política tradicional con compromiso, honestidad y un profundo conocimiento de la realidad rural.
Hijo de una familia humilde y trabajadora, Guerrero nunca olvidó sus raíces. El sacrificio de sus padres le permitió formarse como ingeniero, pero su vocación lo llevó más allá: a la dirigencia estudiantil, sindical y campesina. Fue secretario general de su comunidad, ejecutivo de la Subcentral de Campesinos, miembro de la Central de Campesinos de Cercado, dirigente en la Federación Departamental de Campesinos y primer vicepresidente de la Casa Cívica Juvenil de Tarija. Cada paso reafirmó su convicción de que la política es una herramienta para transformar vidas.
Apasionado por el canto y el trabajo comunitario, Sail habla de la política como un puente hacia oportunidades para la juventud y como un escudo contra la migración forzada que golpea a tantas familias rurales. Su alianza con Adrián Oliva nace de la confianza en un liderazgo que, según él, ha demostrado calidez humana y compromiso real con cada rincón del departamento. “Adrián ama nuestra tierra y conoce cada parte de Tarija en toda su amplitud; siempre apostó por el desarrollo de cada comunidad”, asegura.
Desde su candidatura, Guerrero plantea propuestas claras: defender los intereses del sector campesino, fortalecer la producción agrícola, ganadera y apícola, generar valor agregado y garantizar mejores condiciones de vida para las familias rurales. Respaldado por una familia que lo acompaña con orgullo, asume el desafío político con la certeza de que la juventud no solo puede, sino que debe liderar el futuro de Tarija.
En tiempos donde la política reclama credibilidad y cercanía, la figura de Sail Guerrero emerge como símbolo de renovación. Su voz, nacida del campo y forjada en la lucha social, se suma al proyecto de Adrián Oliva con la esperanza de levantar un departamento que merece crecer con justicia, inclusión y oportunidades para todos.
