
Bolivia recorrió durante 200 años un camino firme en la erradicación del analfabetismo. Aunque aún quedan desafíos -sobre todo en zonas rurales y pueblos indígenas- el país ha demostrado que cuando la educación se adapta a las personas, se pueden transformar realidades.
El camino no termina con leer o aprender a escribir, eso solo es el inicio de un nuevo sueño, nuevas metas y sueños por cumplir.
Es así que a sus 48 años, Angélica Chávez no solo aprendió a leer y escribir, también aprendió a vencer sus miedos.
“Antes, cuando no sabía leer, yo tenía miedo de hablar, de participar, de que me miren feo. Ahora todo ha cambiado. Me siento feliz”, cuenta Angélica con una emoción que se le escapa entre palabras.
Chávez, madre de tres hijos y residente de El Alto, nació en el municipio de Pucarani, en La Paz, y forma parte de un grupo de mujeres que, en su adultez, decidieron enfrentar una deuda histórica, el derecho a la educación.
Como ella, más de 1 millón de personas adultas en Bolivia recorrieron el camino de la alfabetización en las últimas dos décadas, a través de programas estatales que se enfrentan, día a día, al analfabetismo estructural, funcional y cultural.ABI