
El representante de los panificadores de Tarija, Dilbert Flores, expresó su preocupación por la ausencia de respuesta del Gobierno nacional a la normativa solicitada por el sector. Según explicó, esta medida es clave para garantizar la estabilidad en la producción y evitar incrementos en el precio del pan.
Flores señaló que, aunque los panificadores decidieron no renovar acuerdos con los molineros, se mantiene la estabilidad en los costos. Sin embargo, insistió en que la única salida real es la aplicación de la normativa planteada, que permitiría mantener la producción y el precio del pan sin sobresaltos.
El dirigente lamentó que, pese a las gestiones realizadas desde hace tiempo, el Gobierno aún no haya dado una respuesta concreta. Ante esta situación, adelantó que el próximo mes se convocará a un ampliado nacional del sector panificador, donde se definirán nuevas medidas y una actualización de los costos.
Respecto a la harina subvencionada, Flores afirmó que este beneficio ya no existe en Bolivia debido a denuncias de corrupción en su administración. Recordó que incluso algunas exautoridades fueron detenidas por irregularidades, lo que evidenció que la subvención se convirtió en un “nido de corrupción”.
Finalmente, advirtió que la falta de subvención ha impactado directamente en el precio del pan en distintas regiones. En La Paz, por ejemplo, la tradicional marraqueta que antes costaba entre 50 y 60 centavos, ahora se vende entre 80 centavos y un boliviano, reflejando el encarecimiento que afecta a los consumidores.
