
El empresario Samuel Doria Medina destacó recientemente el notable crecimiento del turismo en Tarija, calificándolo como “exponencial”. Según explicó, las visitas a las rutas del vino —principal atractivo de la región— pasaron de recibir apenas miles de personas hace algunos años a decenas de miles en la actualidad.
Además de consolidarse como destino vitivinícola, Tarija se ha convertido en un epicentro emergente del turismo de acontecimientos, como bodas y reuniones. En paralelo, la infraestructura hotelera se expande y mejora su capacidad de atención gracias a la incorporación de jóvenes profesionales con formación universitaria, quienes encuentran en el turismo un sector prestigioso y rentable.
Las cifras muestran que el turismo nacional representa alrededor del 75% del total de visitantes. Sin embargo, el flujo de turistas argentinos también es significativo, impulsado por la diferencia de precios entre ambos países y por la eliminación de restricciones en el uso de combustibles que antes dificultaban su llegada.
Doria Medina subrayó que este auge turístico permite a Tarija diversificar su producción, históricamente dependiente del gas y del gasto público. “Este es el tipo de industrialización sin chimeneas al que debemos apuntar”, afirmó, resaltando el potencial del turismo como motor de desarrollo sostenible para la región.
