
La gobernadora de Tarija, María René Soruco, reconoció que el sistema de salud departamental enfrenta serias falencias heredadas de gestiones anteriores y que no pueden resolverse “de la noche a la mañana”. A poco más de un mes de haber asumido funciones, la autoridad destacó la visita del ministro de Salud, con quien mantiene una agenda pendiente para coordinar acciones conjuntas.
Soruco subrayó la necesidad de finalizar el hospital oncológico, además de equipar el Materno Infantil y el Hospital San Juan de Dios, instituciones que requieren atención urgente. “Es necesario el apoyo del nivel central, el ministro ocupa un cargo muy importante y me ha manifestado su compromiso”, señaló.
Uno de los problemas más críticos es el estado de los respiradores adquiridos durante la pandemia. Actualmente, solo cinco están en funcionamiento. Cada equipo costó alrededor de 400.000 bolivianos y, según la gobernadora, se requieren 180.000 bolivianos por respirador para repararlos.
“La gobernación ha heredado esta situación, pero necesitamos equipamiento en todo ámbito”, afirmó.La autoridad también mencionó la obligación de cubrir el bono de vacunación, que representa un desembolso de 88 millones de bolivianos. “Es una conquista social, pero creemos que el nivel central debe asumir competencias y responsabilidades. No es solo un problema de Tarija, sino de los nueve departamentos”, puntualizó.
Soruco insistió en que el fortalecimiento del sistema de salud requiere coordinación y compromiso. “Queremos una mejor calidad de salud, pero toma su tiempo. Me alegra que el ministro haya estado presente para conocer la realidad”, concluyó.
